Fueron compañeros en Napoli. Se hicieron amigos afuera de la cancha. Dos líderes de un vestuario que supo convivir con las ausencias diarias del astro argentino.
Claro, el domingo siguiente Diego comandaría a los suyos hacia una nueva victoria. Ciro Ferrara fue clave para que el día a día no sea un caos.
Aceptó a Maradona tal cual era. Con todo lo bueno y todo lo malo. Un homenaje para emocionarse. ¡Ciao Capitano!








