La lucha era encarnizada con Carl Lewis. El norteamericano venía de ganar el oro en Los Angeles 1984 y era el gran candidato en Seúl ’88. Su principal retador era Ben Johnson.
El canadiense había mostrado que le podía ganar en competencias previas, pero nadie sabía que estaba corriendo dopado. El propio atleta lo confesó post doping + en la capital coreana.
Johnson voló en los 100 metros llanos. El cronómetro se detuvo en 9.79 segundos. Ganó sobrado, haciendo trampa. Ganó dopado. El oro y el récord mundial le duraron apenas 48 horas.









