El caso de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que murió el 6 de abril en Comodoro Rivadavia, dio un giro judicial decisivo luego de que su padre presentara una ampliación de denuncia penal en la que pidió la detención inmediata de la madre y el padrastro por homicidio agravado.
Luis Armando López, con el patrocinio del Dr. Roberto Castillo, acusó a Maicol González y a Mariela Beatriz Altamirano por homicidio agravado en concurso con abandono de persona seguido de muerte. Según la presentación ante la fiscalía, la muerte del menor no respondió a un hecho accidental, sino que constituyó el desenlace previsible de meses de maltrato físico y abandono.
La querella describió una “pluralidad de comportamientos convergentes” que derivaron en el fallecimiento del niño. En ese sentido, la autopsia preliminar resultó central al revelar lesiones traumáticas en la región craneal, incompatibles con una muerte natural o accidental y consistentes con un cuadro de violencia física de gran intensidad. A eso se sumaron testimonios de vecinos que aseguraron haber escuchado gritos y presenciado discusiones en las que la madre le recriminó al padrastro: “¡Vos le pegás al mío!”.
El pedido de detención inmediata se apoyó además en riesgos procesales concretos. La denuncia sostuvo que los acusados quemaron prendas del niño el día del hecho para eliminar posibles rastros biológicos y signos de violencia. También advirtió sobre un presunto plan de fuga a El Dorado, Misiones, que habría sido gestionado por Altamirano a través de un familiar.
La presentación judicial también cuestionó con dureza el accionar institucional: “Nos encontramos ante un sistema que prefirió los formalismos procesales por sobre la vida de un niño que gritó por ayuda”, sostuvo la querella, mientras la Justicia analiza si hace lugar al pedido de arresto.









