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Locales

Comunicado de la Viaraza Colectiva Sunchales

Días atrás y por este medio publicábamos una entrevista con el Psi. Forense Alejandro Farji, la misma dejó diversas miradas y apreciaciones, tal el caso del movimiento feminista local “La Viaraza Colectiva” que nos hizo saber sus diferencias conceptuales con el profesional entrevistado.

De tal modo y asegurando la posibilidad de que todas las voces tengan lugar dentro de nuestros contenidos, brindamos un espacio televisivo dentro del programa Noticiero Central para que dos de sus integrantes (Valeria Ceresole y Erika Colombetti) expusieran sus miradas respecto al tema.

Hoy deseamos compartir también un comunicado que ha emitido el movimiento feminista a través de sus redes sociales:

COMUNICADO LA VIARAZA COLECTIVA.

Desde nuestra organización La Viaraza Colectiva, nos sentimos en la necesidad de realizar algunas aclaraciones y apreciaciones sobre las declaraciones que el psicólogo Farji realizara en una entrevista difundida por el medio local Meridiano Digital e Informe 4.

Consideramos muy graves y violentos varios de sus posicionamientos, que no solo agravian la lucha feminista sino también la de otros colectivos como el del LGBTIQ+.

Farji hace referencia en su nota a que estamos viviendo una etapa de feminismo a ultranza, menciona que tanto el machismo como el feminismo son fundamentalismos extremos y que ahora la venganza es del feminismo…
Esto es un error conceptual grave, ya que el feminismo no busca venganza contra los hombres ni desea destruirlos, sino que busca visibilizar las desigualdades que genera el sistema patriarcal.
Sistema que como tal, entiende que la mujer está en inferioridad de condiciones que el hombre asignándole a ésta roles específicos “propios de su sexo”, dejando a los hombres fuera de esos roles tensando al máximo las diferencias entre ellos. Las ideologías patriarcales no solo afectan a las mujeres, sino que restringen y limitan también a los hombres, a pesar de sus privilegios.
En conclusión, el feminismo ha nacido como un movimiento social, político y teórico que lucha contra las injusticias perpetradas contra las mujeres; no busca preponderancia de las mujeres por sobre los hombres (que sería el machismo a la inversa) sino que buscamos la igualdad de derechos, de trato y de oportunidades entre géneros.

En su discurso, el señor Farji realiza una apreciación amenazante, manifiesta que “lo que va a lograr esto es que los hombres no tomaran más mujeres para el trabajo, si yo soy el dueño con todo este lío que pasó yo tomo una empleada y la miro mal, la mujer me puede denunciar y yo estoy crucificado, esto se le va volver en contra al feminismo”.
Esta es una mirada totalmente androcéntrica de la situación, cuando hablamos de androcentrismo nos referimos específicamente a una forma de ver y organizar el mundo y las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino. Esto quiere decir que se considera — en general de manera tácita — a los varones como sujetos de referencia de toda la humanidad.
Así es que los varones son entendidos como los únicos observadores válidos de lo que sucede en el mundo, los únicos capaces de dictar leyes, de producir conocimientos, de impartir justicia, de gobernar.
¿A todos los varones? No. Se ha insistido en una figura particular como representación del varón hegemónico: (es adulto, cisexual, blanco, capacitado, propietario, heterosexual). O sea, hablamos de una porción de la humanidad que tiene estas características específicas y funciona como modelo de toda la humanidad. Quienes no responden a esta descripción son constituidos como seres dependientes y subordinados.
Con esta conceptualización, refuerza las ideas patriarcales de los roles, entendiendo que el de empleador es un rol masculino y además presentándole al machismo argumentos para habilitar la discriminación en la toma de empleo entre hombres y mujeres y produciendo una amenaza directa a las mujeres para que no continúen hablando ya que su consecuencia sería el desempleo.

Si bien él realiza un análisis crítico de la situación de desigualdad que vivió la mujer durante siglos, y remarca el rol de la mujer como objeto sexual, luego dice que ahora las mujeres se pasan de exceso, ahora todas fueron violadas y abusadas…
Nos preocupa el relato de este profesional de la salud que conoce las implicancias del lenguaje sobre las subjetividades, que es consciente de que con sus palabras genera ideología y habla desde el lugar del sujeto supuesto saber y desde ahí realiza afirmaciones que deslegitima el relato de las mujeres; ironizando que ahora a todas las violaron, a todas las abusaron…
La oleada de denuncias que él desprestigia, se debe no a un efecto de venganza falaz sino en un despertar o empoderamiento de las mujeres que comienzan a animarse a denunciar y a visibilizar los abusos sufridos durante su vida, muchos de ellos naturalizados, reprimidos y silenciados.
También es cierto que existen denuncias falsas, las mismas no son sólo inherente a las mujeres… pero estadísticamente en materia de abusos las denuncias falsas representan el 4% del total de las mismas.

Desde ese lugar argumenta que el relato o la sola denuncia de la víctima no es suficiente y que solo creen en la ciencia como prueba de la verdad de lo argumentando. Esto es un total desconocimiento de la doctrina de derechos humanos desarrollada alrededor de los delitos sexuales, donde el relato de la víctima en determinadas condiciones configura la prueba fundamental para corroborar la existencia del delito, ya que los mismos se desarrollan en un ámbito de la privacidad que imposibilita otro tipo de prueba.

Para continuar pone un ejemplo con la homosexualidad, refiriéndose a los mismos con la palabra “el puto del barrio” y diciendo que ahora es cool ser homosexual, es ser un heterosexual flexible y que se les da un subsidio a los travestis aludiendo que nos fuimos al otro extremo.
De esta manera banaliza la difícil situación que atraviesan las personas que tienen una orientación homosexual quienes son y han sido víctimas de violencias y exclusión en todos, o casi todos, los ámbitos de su vida. Esta vivencia de orientaciones sexuales no hegemónicas pone en mayor condición de vulnerabilidad a las personas en los espacios sociales, por lo que se hace necesario generar acciones para proteger sus derechos en su vida cotidiana, muy lejos de ser cool es la realidad que viven.
Además confunde los conceptos, ya que habla de la heterosexual flexible confundiéndolo con la homosexualidad o género fluido, mintiendo sobre la existencia de un supuesto subsidio a los travestis inexistente.

Sostenemos que el discurso del señor Farji demuestra un pensamiento heteronormativo que regula las relaciones sexo- afectivas, distribuye privilegios y obedece a relaciones de poder, siempre atravesadas e interceptadas por otras desigualdades.
Por esto consideramos que cuando los cuerpos y las sexualidades son objeto de políticas (y de disputas entre diferentes campos: religiosos, científicos, jurídicos, pedagógicos, etc.) se convierten en tema público, que exige participación y debates que privilegien a quienes han sido tradicionalmente excluidas/os por un orden social patriarcal, sexista, heteronormativo, racista y clasista.

El discurso de Farji carece de perspectiva de género, la adopción de una perspectiva de género no sólo nos va a permitir análisis más complejos, completos y plurales de los fenómenos de la realidad que llamen a nuestro interés, sino que, además, va a ser la clave que nos permita poder resolver las desigualdades sociales entre varones y mujeres atendiendo a las necesidades y preocupaciones específicas de cada grupo.

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