Radicada en Río de Janeiro, la sunchalense Natalia Bolatti vive el presente que durante años latió fuerte en su interior. Hoy integra el plantel oficial de pasistas de tradicionales escolas du samba del Grupo Especial, la máxima categoría del carnaval carioca, y es protagonista de una historia de pasión, decisión y coraje.
“Si lo pensaba hace un año atrás, no me lo imaginaba”, confiesa en diálogo con Mediodías. Aunque el sueño siempre estuvo, fue a mitad del año pasado cuando tomó la determinación que cambiaría su vida: viajar a Brasil para presentarse a una audición. “Yo sabía que si quedaba, iba a ser para cambiar de vida. Y fue bien. Ahí empezó esta aventura”, relata.
Natalia no llegó por casualidad. Desde muy chica se formó académicamente en danza y dio sus primeros pasos en el carnaval de Sunchales, donde fue una de las grandes pasistas de la comparsa local. También se capacitó con referentes del carnaval de Gualeguaychú, ampliando horizontes y profesionalizando su pasión. “En Sunchales hay un semillero enorme y grandes profesionales. Siempre agradezco a Mariano Gigena y a Carolina Delmastro, que me mostraron que este mundo era posible”, destaca.
El mundo de las Escolas de Samba
En Brasil, el carnaval se vive de una manera diferente. Las comparsas allí se llaman escolas de samba, pero su función va mucho más allá del desfile de febrero. “Son como nuestros clubes. No solo preparan el espectáculo, también realizan actividades sociales, encuentros para niños y acciones comunitarias. Cada zona tiene su escuela y la gente defiende sus colores con una pasión impresionante”, explica.
Natalia integra dos instituciones. En la Serie Ouro, equivalente a la segunda categoría, participa en Unidos de Padre Miguel, mientras que en el Grupo Especial, la liga mayor del carnaval carioca, forma parte de Mocidade Independente de Padre Miguel, una de las escolas más reconocidas de la ciudad.
Ser parte de estos grupos implica un nivel de exigencia altísimo. Ensayos constantes, preparación física, compromiso absoluto y presencia permanente en cada convocatoria. “El carnaval acá tiene otra agenda. Requiere responsabilidad y presencialidad. Cuando te llaman, tenés que estar”, cuenta.
Vivir el sueño, sin dejar la profesión
Aunque su imagen deslumbrando al ritmo de la batucada podría sugerirlo, Natalia no vive exclusivamente del carnaval. Es licenciada en Comunicación Audiovisual y diseñadora, y continúa desarrollándose profesionalmente en esas áreas mientras dedica gran parte de su tiempo a la samba.
El año fue intenso. Tras el cierre del carnaval 2026, llegó un breve receso, pero la maquinaria no se detiene. “Nuestro director ya nos dijo: el carnaval 2027 ya empezó. Terminás agotada, pero después de una semana ya querés volver a empezar”, asegura entre risas.
Adaptarse y pertenecer
La experiencia en Brasil también significó un desafío cultural. “Es como Buenos Aires, pero con playa”, define sobre la ciudad. Destaca la calidez del carioca y la importancia de construir vínculos dentro del grupo de pasistas. “Al principio el idioma cuesta, ellos hablan muy cerrado, pero cuando ven tu compromiso te integran, te invitan a sus casas, conocés a sus familias. Ahí empieza a generarse ese sentido de pertenencia que es tan importante”.
Hace poco recibió la visita de sus padres y su hermano, un respiro en medio de la intensidad carnavalesca y una manera de acortar distancias con su tierra natal, a la que asegura extraña muchísimo.
Hoy, Natalia Bolatti baila en el corazón del carnaval más emblemático del mundo. Desde Sunchales hasta el sambódromo carioca, su historia demuestra que los sueños pueden tomar forma cuando la pasión se combina con decisión y trabajo constante.
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