La Subcomisión de Básquet trabaja contrarreloj con la premisa de cerrar un presupuesto que esté acorde a las necesidades de una competencia muy dura en todos los aspectos.
Primero, porque en un país con una inflación galopante los números se deben hacer con precisión quirúrgica. Y segundo, para poder estar a la altura de lo prometido.
Abonar los salarios, por un lado, y cubrir los gastos de logística, por el otro.
Este no es un tema menor. Aproximadamente, el treinta por ciento del presupuesto se va en viajes, hoteles, casas y viandas. Otro porcentaje alto se traduce en apertura de cancha:
- Pago de aranceles de árbitros
- Seguridad
- Servicio de emergencia
Finalmente, la contratación del cuerpo técnico y de los jugadores que conformarán el plantel.
Los integrantes de la Subcomisión le están poniendo el pecho a una situación compleja. Tienen el 80 por ciento del presupuesto abrochado. Sin embargo, les queda un tramo más por cubrir.
Al respecto, esta semana será decisiva y quedará definido el futuro.
En calle Dentesano se debaten entre sostenerse en la segunda categoría del básquet argentino, o por el contrario, bajar la persiana y entregarle la plaza a la Asociación de Clubes. Tic Tac Tic Tac.









