Mientras la expedición submarina del CONICET ha cautivado a más de 80 mil espectadores a través de sus transmisiones en vivo, visibilizando el potencial de la ciencia argentina, los investigadores, becarios y empleados del sistema científico-tecnológico han anunciado un paro de 48 horas a partir del 6 de agosto.
La protesta, convocada por ATE (Asociación Trabajadores del Estado) y otras organizaciones del ámbito científico, reclama mejoras salariales, el cese del ajuste presupuestario y la defensa de la ciencia pública. Según los manifestantes, la falta de financiamiento y los recortes en los programas de investigación amenazan la continuidad de proyectos estratégicos y dejan en situación de vulnerabilidad a cientos de becarios.
La medida de fuerza se da en un contexto de fuerte contradicción: mientras crece el interés social por el trabajo científico gracias al impacto del streaming de la expedición, quienes sostienen esas investigaciones alertan sobre una realidad cada vez más crítica. Desde ATE remarcaron que, aunque la repercusión mediática ayudó a visibilizar la ciencia, “la urgencia del conflicto no puede minimizarse”.











