La imagen lo dice todo. La guerra de Malvinas ha dejado una herida profunda en nuestro país y los jugadores no estaban ajeno al cotexto, a lo que vivía el ciudadano común.
Incluso, a pesar de que la mayoría de ellos, a excepción de los integrantes del cuerpo técnico, ni siquiera habían nacido allá por el año 82.
Se vivio la previa con tensión. No sólo por tratarse de una semi de una Copa del Mundo. El recuerdo de Malvinas siempre estuvo ahí.
Y estará. Cada vez que se crucen Argentina e Inglaterra. Al menos, el plano futbolero. Porque en nuestra nación el fútbol es una cultura.
Por eso, cada vez que se crucen ambos seleccionados, habrá algo mucho más importante en juego que un triunfo deporte.









