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Policiales

Escapó de una colonia menonita y ahora denuncia amenazas y la retención de sus hijas

María Unger Reimer (34) denunció haber sido víctima de violencia de género en el marco de un conflicto con su ex pareja en la colonia menonita de Nueva Esperanza, en Guatraché, La Pampa. La mujer nació y creció en esa comunidad de aproximadamente 1.400 habitantes, ubicada a 210 kilómetros de Santa Rosa.

En 2019 decidió abandonar la colonia y se trasladó a Tucumán, donde comenzó una nueva etapa de vida. Allí formó otra pareja y tuvo una hija. En una entrevista con el canal de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, explicó: "Me retiré de la comunidad hace siete años, dejé de ser menonita porque nunca estuve cómoda ahí, nunca te dan libertad de poder elegir, no podés tomar decisiones. Tenés que casarte, si sufrís violencia de género no podés separarte: yo no tuve opción".

Según relató, días atrás regresó a La Pampa debido a que su madre se encontraba internada tras sufrir dos infartos y solicitaba verla. En ese contexto, denunció que su ex pareja la habría agredido físicamente y amenazado de muerte. Además, aseguró que sus hijas fueron llevadas nuevamente a la comunidad y que desde entonces no tiene contacto con ellas. Solicita su restitución o que queden bajo resguardo de algún familiar.

Durante la entrevista, describió las condiciones en las que creció: "Éramos una familia grande, somos 11 entre hermanas y hermanos. Todo fue siempre muy difícil, tenía que trabajar desde los 8 años, tenía que mantener la casa, lavar la ropa, cocinar, tuve que empezar a hacer la ropa a los 12 o 13 años porque ellos no la compran, tenía que ordeñar vacas, me explotaron desde chiquita con el trabajo. Siempre he sufrido mucho ahí, no entendía por qué era así el trato. Ellos solo hablan el idioma de ellos, no te permiten aprender otro idioma, entonces salir es muy difícil".

María señaló que a los 16 años intentó irse de la comunidad, pero fue localizada y devuelta por ser menor de edad. Explicó que en la colonia las mujeres solo pueden hablar Plautdietsch, un dialecto relacionado con el bajo alemán. "Ellos sólo hablan el idioma de ellos, no te permiten aprender otro idioma. Es muy difícil salir y no hablar el castellano, no tenés dónde ir además tu familia está toda ahí. A los 18 años me casé con el padre de mis dos hijas. La relación no funcionó y empezó a haber violencia, me volví a ir pero me dejé convencer de nuevo para volver, me decían que si volvía iba a ser diferente, que me iban a tratar mejor. Pero no, cuando volví era todo igual. Cuando no cumplías todas las reglas que imponen, vos eras mal visto en la comunidad, te decían muchas cosas", recordó.

Así visten las mujeres en la colonia menonita Nueva Esperanza de La Pampa. 

Tras instalarse en Tucumán, en 2022 logró que sus hijas se reunieran con ella y accedieran a educación formal durante tres años. Sin embargo, la hija mayor, hoy de 15 años, decidió regresar a la colonia. La menor, de 12, permaneció con su madre hasta los hechos recientes.

"Nunca me pasó ayuda económica su papá ni se ocupó de ellas. Yo las mandaba a la escuela, él trabaja haciendo portones de campo y se va a otras ciudades por muchos días y las deja a la deriva", sostuvo.

La semana pasada, al volver a La Pampa para acompañar a su madre, llevó a la hija menor a visitar a su padre. "La más chica quería visitar al padre porque él le había prometido muchas cosas. Las manipulan porque saben que así me hacen daño. Por eso no quieren que estén conmigo", expresó.

Karina Lucía Álvarez Mendiara, abogada de María, explicó: "El progenitor de las nenas amenazó con rociarlas con nafta y prenderlas fuego a las tres. Ella volvió a la comunidad y la golpeó. Logró escapar y realizó la denuncia, estuvo un día internada en General Acha. Alquiló un departamento frente al hospital para cuidar a su madre en Santa Rosa y una camioneta con una persona que María logra identificar como el novio (de su hija de 15) y el padre de él, las secuestra y las lleva de regreso a la comunidad. Un control los detiene camino a Guatraché pero, como supuestamente las niñas manifestaron que querían seguir con su papá, las dejaron ir. Ahora no sabe nada de ellas, cómo están ni tiene contacto".

"Hicieron caso omiso a todo el contexto de violencia denunciado y solo evaluaron la manifestación de la mayor, que habló en representación de las dos, y las dejaron irse con su papá", agregó la letrada.

La causa quedó dividida por cuestiones jurisdiccionales. La fiscal Virginia Anton investiga el presunto hecho de violencia de género ocurrido en Guatraché. "Se está investigando una situación de violencia de género que sucedió en la colonia Menonita. Sé adoptaron las medidas necesarias de protección hacia ella. En cuanto a la situación con las niñas, ocurrió en Santa Rosa, no en esta jurisdicción, pero de igual manera ya tienen intervención los organismos correspondientes", señaló.

Por su parte, el fiscal Cristian Casais, de Santa Rosa, interviene en el análisis de una posible sustracción de menores. Según indicó, el delito fue descartado luego de la intervención del área de trabajo social de la Municipalidad de Miguel Riglos, donde se interceptó el vehículo en el que viajaban las adolescentes, "las menores pudieron expresar su deseo de regresar con su padre".

La abogada de María sostuvo que no se consideró el contexto de violencia y coerción denunciado. "Recibieron amenazas del tipo ‘me voy a suicidar si se van’ o ‘las voy a prender fuego’", afirmó.

Ambos fiscales coincidieron en que se trata de hechos distintos que se investigan en paralelo y que será la Justicia de Familia la que deberá resolver la guarda de las menores.

Álvarez Mendiara presentó ante un juzgado de Familia un pedido de restitución de las niñas y solicitó medidas de protección que contemplen el contexto de violencia y vulnerabilidad.

Entrevista de María Unger Reimer con el canal de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa

María también describió el episodio denunciado: "Ella pedía ver al padre, la llevé a la colonia y cuando llegué me pedían que me quedara a cenar ahí. Yo en principio no quise, pero acepté y ahí empezó todo eso. Entré en la casa y estaba desordenada, empecé a acomodar las cosas, el padre de las nenas estaba borracho, todo estaba lleno de latas de cerveza, él casi no se podía mantener de pie. Cuando limpiaba, él me quería tocar, le dije que no, que me dejara. Empezó a molestarse y me dijo ‘te voy a tener que tomar a la fuerza’. Empezó a insultarme y a ponerse violento".

"En un momento me dice ‘tomá a tus malditas hijas y andate a la mierda y no te quiero volver a ver. Estoy cansado de renegar con las nenas que son igual que vos, te voy a prender fuego a vos, a la casa y las nenas’. Ahí yo quería salir pero él me bloqueaba el paso, me dijo que vaya a prender fuego mi auto, me empezó a golpear la cabeza. Venía la nena de 12 años y se ponía en el medio, golpeaba a la nena también. Le arrancó las uñas con los golpes. Hasta que lograron apartarlo para que pudiera salir, subí al auto y las esperé. Llamé a la policía y me dijeron que tenía que ir al hospital, donde me internaron".

La mujer solicita que sus hijas reciban acompañamiento interdisciplinario y que se evalúe su situación en el marco de las denuncias realizadas. "Aunque la mayor no quiera venir conmigo, quiero que esté con un familiar, no puede ser que esté con alguien que amenaza de muerte, que está alcoholizado todo el día", manifestó.

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