Una situación de alto riesgo se vivió en las pasarelas de la Garganta del Diablo, dentro del Parque Nacional Iguazú, cuando un adulto levantó a un bebé por encima de la baranda de seguridad, a escasos metros de las caídas de agua.
El hecho ocurrió durante la tarde del martes y fue captado por un visitante que compartió la imagen. En la fotografía se observa al hombre sosteniendo al niño en el aire, mientras otra persona tomaba una imagen del momento. La escena generó nerviosismo y preocupación entre quienes transitaban el circuito.

Si bien las pasarelas del parque cuentan con estructuras diseñadas bajo estrictas normas de seguridad, están pensadas para la circulación habitual de los visitantes y no para realizar maniobras que alteren la estabilidad corporal. En el sector de la Garganta del Diablo confluyen varios factores que incrementan el peligro: el constante rocío que humedece las superficies metálicas y las vuelve resbaladizas, las ráfagas de viento ascendentes propias del salto y la gran afluencia de público que transita por los miradores.
Desde el ámbito de Parques Nacionales se recuerda de manera permanente que los menores deben circular sujetos de la mano o en cochecitos, y que está prohibido trepar o sobrepasar las barandas de protección. Las normas buscan preservar la integridad de los visitantes en uno de los entornos naturales más imponentes del país.
La escena reavivó el debate sobre los límites en la búsqueda de imágenes impactantes para redes sociales y la necesidad de priorizar siempre la seguridad, especialmente cuando se trata de niños.









