Así lo anunció hace instantes el Indec. El dato contrasta con el aumento del 4,8% del año pasado. En un año el ritmo de actividad agregada acusó un deterioro de más de 11 puntos porcentuales.
En junio de 2018, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) cayó un 6,7% con respecto al mismo mes de 2017. El indicador desestacionalizado se contrajo 1,3% respecto a mayo de 2018.
Semejante contracción del ritmo de generación de la riqueza en todos los sectores de actividad, ya sea en lo privado como en lo público, evidencia el severo cambio de humor de los mercados.
Si bien el factor preponderante fue la pérdida de cosechas a raíz de la peor sequía en 50 años, que afectó también al transporte de carga, la elaboración de alimentos, y el comercio, en particular con el resto del mundo, también influyó el rápido punto de giro que afectó a la construcción y al crédito hipotecario, cuando en abril se generó una corrida cambiaria que depreció el peso en un 40%.
Fuente: Infobae.









