Desde este año, la Universidad Nacional del Litoral avanzará hacia un campus 100 % libre de humo. A partir del 1° de febrero quedará prohibido fumar, vapear o consumir cualquier producto derivado del tabaco en todos los espacios que integran el perímetro universitario, incluidos estacionamientos, áreas verdes, bares y sectores de circulación.
La iniciativa apunta a mejorar la calidad del aire, disminuir la generación de residuos y favorecer entornos más saludables para toda la comunidad.
La decisión fue aprobada por el Consejo Superior de la UNL mediante una disposición sancionada el 18 de diciembre de 2025 y se inscribe dentro de la política institucional “UNL libre de humo”. La normativa alcanza a estudiantes, docentes, no docentes, autoridades, personal contratado o transitorio y también a quienes ingresen ocasionalmente a las dependencias universitarias.
La prohibición abarca cigarrillos tradicionales, tabaco para armar, puros, productos de tabaco calentado y sistemas electrónicos de administración de nicotina, como vapeadores y cigarrillos electrónicos. En cuanto a los espacios comprendidos, incluye todos los lugares cerrados, donde la restricción ya regía, los sectores semicubiertos como galerías, pasillos, patios internos y áreas de circulación, y también los espacios abiertos dentro del perímetro universitario: áreas verdes, estacionamientos, accesos, veredas internas y zonas de transición. Además, la medida se extiende a dependencias administrativas, académicas, de investigación, culturales y deportivas, en todas las sedes de la UNL, así como a los vehículos institucionales.
Fundamentos
Entre los fundamentos de la ordenanza se subraya que el tabaquismo es una de las principales causas evitables de enfermedad, discapacidad y muerte, y que afecta no solo a las personas fumadoras sino también a quienes se exponen de manera involuntaria al humo de segunda y tercera mano, vulnerando el derecho a disfrutar de ambientes saludables. También se destaca el impacto ambiental de las colillas y otros residuos del tabaco, considerados uno de los principales contaminantes plásticos de origen difuso.
La normativa prevé un plan integral de difusión, sensibilización y concientización, que incluye señalización en todos los edificios, el retiro progresivo de ceniceros y campañas informativas sobre los efectos sanitarios y ambientales del consumo de tabaco. Los descartadores de colillas se ubicarán únicamente en accesos externos, sin habilitar espacios para fumar dentro del campus.
En materia de sanciones, el incumplimiento dará lugar a medidas disciplinarias y/o administrativas que comenzarán a aplicarse a los seis meses de sancionada la norma. Hasta ese momento, se priorizarán las acciones informativas. En el caso de bares y comedores concesionados por la UNL, el no acatamiento será considerado una violación de las “buenas prácticas” y podrá derivar en sanciones.
La disposición se alinea con la Ley Nacional 26.687, que regula el consumo y la promoción de productos elaborados con tabaco, y refuerza el compromiso de la UNL con la promoción de la salud, la prevención de enfermedades evitables y el cuidado del ambiente, en consonancia con programas como “UNL Verde” y el Plan Institucional Estratégico 100+10.
Impacto Ambiental
El impacto ambiental del tabaquismo fue uno de los ejes centrales que impulsaron la medida. En octubre, durante una jornada de limpieza y concientización realizada en Ciudad Universitaria, se recolectaron más de 4.000 colillas de cigarrillos, además de 16 kilos de plásticos, envoltorios y otros residuos dispersos. Las colillas, uno de los desechos más frecuentes y contaminantes, liberan sustancias tóxicas que afectan el suelo, el agua y la biodiversidad, y constituyen una fuente persistente de contaminación en espacios verdes y sistemas de desagüe.
“Los residuos de colillas de cigarrillos se acumulan generando grandes complicaciones en los sistemas de desagües pluviales y, en especial, en los edificios históricos y patrimoniales que forman parte importante de nuestra estructura edilicia”, explicó el director de Obras y Servicios de la UNL, Marcelo Saba. También señaló que estos residuos permanecen en los sectores parquizados debido a su bajo nivel de degradación.
Desde el punto de vista sanitario, la ordenanza busca reducir la exposición involuntaria al humo de tabaco y a las emisiones de estos productos, que contienen sustancias tóxicas y agentes cancerígenos. “Esta ordenanza constituye un paso decisivo para avanzar en la protección de la salud de toda la comunidad universitaria”, afirmó Andrea Petean, coordinadora del Subprograma Universidad Saludable, y agregó que “las políticas de ambientes 100 % libres de humo no solo protegen a quienes no fuman, sino que también contribuyen a prevenir el inicio del consumo, especialmente en jóvenes”.
Datos
En la Argentina, más de 10.600 personas mueren cada año por cáncer de pulmón, que es la principal causa de muerte por cáncer en varones y la tercera en mujeres. Aunque el consumo de tabaco muestra una tendencia descendente a nivel mundial, datos de la Organización Mundial de la Salud indican que el tabaquismo sigue presente en uno de cada cinco adultos.
Por primera vez, estadísticas recientes estimaron el consumo global de cigarrillos electrónicos y encendieron señales de alarma: más de 100 millones de personas utilizan actualmente estos dispositivos en el mundo. De ese total, al menos 86 millones son adultos, principalmente en países de ingresos altos, y 15 millones corresponden a niños y adolescentes de entre 13 y 15 años.









