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Tecnología

Los respiradores artificiales gestados en Rosario ya encontraron fábrica para escalar la producción

La Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la firma Inventu, impulsores de la iniciativa, firmaron un acuerdo con una empresa de la provincia de Buenos Aires. Ya se presentaron todos los ensayos ante el gobierno nacional, que ahora debe brindar la última autorización.

El proyecto para construir respiradores artificiales a bajo costo, impulsado por la Universidad Nacional de Rosario y la empresa Inventu, avanzó en las últimas semanas varios casilleros.

 Las partes firmaron recientemente un acuerdo con la fábrica de electrodomésticos Peabody para avanzar en su producción en serie, hecho que se concretará una vez que la Casa Rosada brinde la autorización pertinente. Esto último se encuentra muy cerca de concretarse, ya que en los últimos días se logró presentar ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) todos los ensayos vinculados a la seguridad.

 Las novedades fueron confirmadas a este medio por las tres partes involucradas en la iniciativa, que ya lleva casi cinco meses de desarrollo. La idea original nació en marzo, cuando los integrantes de Inventu -una jóven firma especializada en el rubro ingeniería- comenzaron a discuir cómo podían colaborar con la pandemia que ya era noticia en todo el mundo. “Somos un grupo de científicos locos que le sabemos resolver problemas complejos a la gente”, le gusta decir a Simón Carpman, uno de sus titulares.

 A finales de junio, la UNR y la empresa rosarina rubricaron un entendimiento con Goldmund SA (Peabody), para que dicha compañía sea la encargada de producir en serie los respiradores en su planta ubicada en Hurlingham (provincia de Buenos Aires). Uno de los elementos centrales del desarrollo pasa por su precio: mientras que en el mercado el artefacto puede costar entre 20.000 y 30.000 dólares, este modelo oscila entre el 20% y 25% de ese valor: entre 4.000 y 5.000 dólares.

Más allá de este acuerdo, el proyecto mantendrá su formato de código abierto, por lo que puede ser reproducido en cualquier parte del mundo donde se cuenten con las partes para hacerlo. Así lo hizo la provincia de Corrientes -donde ya tienen más de 100 unidades- y se espera que otras lo repitan en las próximas semanas. «Eso para nosotros es muy importante», explicó Franco Bartolacci, rector de la UNR, desde donde se inyentó el capital inicial para el primer prototipo.

 Tal como se indicó oportunamente, el modelo  de respiradores ya fue probado con éxito en la provincia de Corrientes. Allí, el gobernador Gustavo Valdez adaptó la normativa local y generó una producción de 100 unidades. Ese distrito no fue el único interesado: ya hubo diálogos con Jujuy, Santa Cruz, La Rioja y Catamarca para avanzar en el mismo sentido. Incluso también con otros países, como Paraguay, México, Chile, Honduras, República Dominicana y Perú. “Posiblemente en los próximos días se sumen experiencias similares, ya lo estaremos anunciando oficialmente”, comentó Bartolacci.

 Estrategia empresaria

 El convenio con la firma bonaerense permitió allanar el engorroso camino de autorizaciones que requiere un artefacto de este tipo, básicamente por las tramitaciones ante Anmat. Entre sus requisitos, el organismo pide que el proceso productivo sea avalado por una empresa que ya esté incluída en su registro, tal el caso de Peabody.

Que la firma bonaerense haya apostado por el proyecto rosarino no resulta una casualidad. Su dueño, Dante Choi, tiene una historia por demás de particular: nació en Corea del Sur, pero llegó a nuestro país en 1977, cuando tenía 12 años. Al principio él y su familia no la pasaron bien (vivió durante un tiempo en Fuerte Apache), pero se recuperaron y en 2001, en plena crisis, Choi adquirió la empresa que hoy sigue comandando.

Su vinculación con el proyecto de los respiradores tiene una conexión directa con su vivencia personal: “Yo trabajé por muchos años para la firma coreana Daewoo. En ese entonces conocí a un ingeniero argentino, que en la década del 70 había inventado un dispositivo médico revolucionario pero la dictadura lo terminó fundiendo y terminó siendo un simple distribuidor. Él no tenía que terminar así”, aseveró Dante Choi, quien no quiere que los jóvenes profesionales de Inventu terminen como aquél ingeniero. Por eso se asoció con ellos.

El empresario aseguró que la vía para lograr un crecimiento sustentable y genuino del país está en la apuesta constante a los recursos humanos nacionales. “Argentina supera por varios cuerpos a sus vecinos de Latinoamérica en ese aspecto”, aseguró orgulloso, para luego volver a repetir que “hay que jugarse por los recursos humanos, que son el verdadero activo del país”.

 En paralelo a las gestiones ante Anmat, la empresa acondicionó especialmente un sector de su planta en Hurlingham, donde actualmente Peabody produce un amplio portfolio de artículos para el hogar. «La certificación se llevó mucho esfuerzo y tiempo en el laboratorio, con una gran inversión de nuestra parte, cercana a los 30 millones de pesos», contó Choi, que está convencido de la necesidad de diversificar su portfolio y ampliar los horizontes de su negocio: «El equipamiento médico es un tema estratégico».

Cómo funciona

 Concretamente, el equipo en cuestión es un ventilador de transición con afectación específica para la atención de la emergencia derivada de un potencial incremento de casos de coronavirus. Según indicaron sus responsables en abril pasado (cuando se realizó la presentación oficial junto al gobernador Omar Perotti), se trata de un dispositivo seguro, confiable y que puede sostener el tratamiento a lo largo del tiempo.

 Desde Inventu especificaron que el modelo “mueve el aire dentro y fuera de los pulmones de manera controlada, y monitorea presiones y volúmenes. También controla la mezcla de aire/oxígeno, y posee pantalla táctil para monitorear y controlar los parámetros principales: frecuencia, presión, volumen, flujo, unidades de medición y modo de control”.

 El equipo, fabricado enteramente con piezas nacionales salvo la pantalla, fue probado en simuladores pulmonares de Rosario y Buenos Aires y es soporte para la fase aguda del COVID-19 al permitir resolver el 50 por ciento del tratamiento necesario.

 Una de las principales características de “Un respiro”, como denominaron al respirador, es que es escalable y no tiene límites para ser reproducido. Su diseño es Open source, lo que permite ser descargado por empresas nacionales y de todo el mundo. Al ser una máquina simple y de pocas piezas, no es complejo de mantener. Se destaca también por recolectar datos de los distintos parámetros elegidos por los médicos especialistas para poder comparar resultados, cotejarlos con los números de la pandemia de todo el planeta y mejorar los tratamientos contra el COVID-19.

 Detrás del emprendimiento se encuentra no solo Goldmund SA, la UNR e Inventu, sino también toda una gran lista de actores que brindaron su apoyo. Por ejemplo, la Universidad del Gran Rosario aportando el conocimiento de kinesiólogos expertos en respiración mecánica. También la Municipalidad de Rosario y el Gobierno de Santa Fe, cuyos profesionales de salud brindaron su conocimiento teórico y empírico de sus Unidades de Terapia Intensiva. También fueron partícipes la Asociación Rosarina de Anestesiología, a través de sus profesionales, instalaciones y tecnología para garantizar ensayos y simulaciones.

Fuente: El Litoral

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