Estamos en la era de jugar permanentemente. De promover torneos y nuevas copas. Ya no hay uno, o a lo sumo dos campeones. Ahora pueden ser hasta cuatro por temporada.
¡Acontece en el plano profesional y también lo vemos en el amateurismo!
¿No será demasiado haber cerrado la temporada pasada hace unas dos semanas y empezar el año nuevo en los primeros días de febrero?
Que complejo este escenario. ¿Por qué lo aceptan los propios clubes? ¿Acaso no tienen voz y voto? Ayer se estaba cerrado el Absoluto y se jugaba la Supercopa.
Hoy los equipos ya saben que están a menos de un mes del primer juego.
La mayoría ni empezó a entrenar, y algunos tampoco lo harán la semana entrante. ¿El presupuesto? ¿Nuevo DT o renovación? Jugadores que se van. Otros que siguen. Pensar en refuerzos.
¡Negociar! Diagramar una pretemporada e intentar llegar al debut medianamente en forma. Y claro, comprendo que es trabajo para jugadores, entrenadores, profes, jueces, etc.
¿Pero quien piensa en los clubes? ¿Y la Subcomisión que junta los fondos? ¿Y el receso necesario, y absolutamente lógico desde lo saludable? Si hasta se relanzó el Torneo Regional un 2 de enero.
Se corta el pan dulce y se entra en calor. Esto es fútbol amateur. Acá no hay contratos millonarios ni los dirigentes son magnates con grandes vidas. Es necesario mezclar y dar de nuevo.
La excusa será el calendario y el Mundial. Pero viene pasando hace rato.









