Es el triunfo más emocionante que se recuerde. En categoría "motos" todo parecía estar a favor del bicampeón Ricky Brabec. El yankee ostentaba poco más de tres segundos de renta.
Y además, la etapa final del Dakar suele ser un paseo de poco más de 100 km.
Por ende, Brabec se tenía el tricampeonato en la palma de su mano. Pero Luciano Benavides creyó en sus pocas chances y fue por el sueño.
Cuando restaban menos de 8 km para que caiga la bandera a cuadros un movimiento cambió todo el panorama. Ahí fue donde el estadounidense se extravió y todo se desmoronó.
Fue en dirección contraria hasta que se percató y cuando quiso retomar tarde.

Luciano se lo encontró en pista y en ese momento supo que podía ser campeón. Para colmo, Ricky Brabec tuvo a la suerte de espaldas. ¿La razón?
Una manada de camellos le hizo perder segundos de oro, durante unos 800 metros. Benavides fue por todo y logró la proeza. El drama fue absoluto. Las imágenes del cierre fueron cine.
Es la diferencia más pequeña de este raid que se puso en marcha allá en 1979.
Luciano emuló a su hermano Kevin, que también ganó el Dakar en motos de manera muy apretada hace tres años. Había superado a Toby Price por un margen de cuarenta y tres segundos.








