En el programa radial “Barrio 9 de Julio”, conducido por Víctor Bertoncello, Silvia Monzón habló desde un lugar muy íntimo y cargado de emoción, a 31 años de la muerte de su padre, el inolvidable campeón mundial Carlos Monzón, ocurrida el 8 de enero de 1995. Fue una charla atravesada por los recuerdos, el peso del apellido y, sobre todo, por el cariño que la gente sigue expresando con el paso del tiempo.
“Yo crecí siendo la hija de, y hasta hoy lo llevo con orgullo. Es un sello que tengo yo y también mis hijos”, contó Silvia, dejando en claro lo fuerte que sigue siendo el apellido Monzón en la vida cotidiana. Incluso compartió una anécdota simple pero muy gráfica: “Mi esposo iba a las reuniones del colegio y le decían ‘Monzón, pase por acá’, aunque él no llevaba ese apellido”.
Al hablar de la ausencia y del paso de los años, destacó algo que la conmueve especialmente. “Hoy, sin mi papá, lo que nos queda es el cariño de la gente, y eso es con lo que me quedo”, expresó. En ese marco, relató que tras un posteo en redes sociales por los 31 años de su fallecimiento, recibió mensajes desde distintos puntos del país. Muchos le contaban qué estaban haciendo aquel día en que murió Monzón, como si el recuerdo siguiera intacto en la memoria colectiva.

Silvia también se refirió a su relación con su padre, incluso en los momentos más duros. “Soy la única hija mujer, así que había un afecto especial. Vivía en Buenos Aires y estaba muy cerca de él. Nos mirábamos y sabíamos lo que pensaba uno del otro”, recordó con ternura. Y agregó, con serenidad: “Tuve un papá presente. No me quedó nada por decir ni por hacer”.
Durante la entrevista, otro tema que apareció fue el del monumento a Carlos Monzón en el paraje Los Cerrillos y su actual ausencia.
Silvia explicó que toda la situación se fue trabando por una fuerte burocracia política y por una serie de malos entendidos. Aclaró que la estatua fue retirada por el propio escultor, Favaretto Forner, en su presencia y con la ayuda de un amigo, sin dimensionar en ese momento que un monumento no puede ser removido de ese modo. “Lo hicimos sin saber”, mencionó.
Pensando en lo que viene, dejó en claro su compromiso con la memoria de su padre. “Este año quiero hacer fuerza para que su recuerdo vuelva a tener la importancia que tuvo”, afirmó. Incluso habló de la posibilidad de que el homenaje esté en San Javier, su ciudad natal: “Sería llevarlo a un lugar donde la gente realmente lo ama”.
Por último, Silvia reflexionó sobre cómo las nuevas generaciones empiezan a descubrir a Monzón. “Hoy muchos jóvenes lo están conociendo por sus abuelos o sus tíos. Eso es con lo que me quedo”, dijo. Y cerró con una frase cargada de orgullo y emoción: “No es porque era mi padre ni peco de vanidosa, pero fue el mejor. Le dio muchas alegrías a la Argentina e hizo conocer Santa Fe en el mundo”.









