El cordobés sacó un derechazo descomunal en el minuto 111 para destrabar el duelo ante los europeos y meter a nuestro seleccionado entre los cuatro mejores del mundo.
Argentina le ganó a Suiza 3-1 en Kansas con mucho sufrimiento.
Empezó ganando temprano con un cabezazo de Mac Allister. Pero desde entonces jugó tan mal que los suizos merecieron largamente el empate.
El 1 a 1 llegó a los 22' del complemento a través de Dan Ndoyé.
Suiza había controlado el desarrollo con autoridad y sacándole el balón a nuestro seleccionado. Estaba para dar el batacazo, pero Emobolo se hizo expulsar tontamente.
El delantero inventó una infracción en el centro del campo. El juez compró y amonestó a Paredes, pero el VAR llamó y Joao Pinheiro cambió correctamente su decisión.

La tarjeta a Paredes fue para Emobolo, y como éste ya estaba amonestado, se fue a las duchas. Allí todo cambió y el seleccionado se animó un poco más. Empujó hacia el arco de Kobel.
Eso. Sólo empujo. Sin ideas, sin juego y con poco resto, los campeones del mundo encontraron en un derechazo de Álvarez el 2-1 muy celebrado.
De contra, Lautaro Martínez remató la historia en el minuto 122.
A pesar de estar lejos de su mejor versión, la albiceleste está nuevamente en semis y sigue defendiendo la corona obtenida en Qatar. Se viene Inglaterra el miércoles a las 16:00 horas.









