La autopsia preliminar realizada en Ituzaingó reveló que el músico argentino falleció por un episodio grave vinculado con una hemorragia en el cerebro. En qué consiste este cuadro, cuáles son sus señales de alerta y qué factores pueden desencadenarlo
Miles de fanáticos despertaron este viernes con la noticia de la muerte del Indio Solari, referente indiscutido del rock argentino. El resultado preliminar de la autopsia, al que se accedió, confirmó que el cantante perdió la vida en horas de la madrugada, tras sufrir un accidente cerebrovascular hemorrágico en la pileta de su casa de Parque Leloir. Su cuidadora lo encontró sin signos vitales y, según fuentes judiciales, la muerte fue inmediata y no estuvo relacionada con ahogamiento. Este episodio pone en foco una afección poco frecuente, pero de alto riesgo, que puede afectar a personas de cualquier edad y que suele ser mortal si no se actúa de manera urgente.
Qué es un accidente cerebrovascular hemorrágico
Un accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca un sangrado dentro del tejido cerebral o en los espacios que lo rodean. De acuerdo con el sitio especializado MedlinePlus, este sangrado “aumenta la presión dentro del cráneo y daña el tejido cerebral”. Las células cerebrales, privadas de oxígeno y nutrientes, mueren en cuestión de minutos, lo que puede derivar en lesiones irreversibles o incluso la muerte.
Un accidente cerebrovascular hemorrágico surge cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe y sangra (Imagen Ilustrativa)
Este tipo de ACV representa cerca del 13% de los casos de accidentes cerebrovasculares, mucho menos frecuente que el isquémico, pero generalmente más grave. Existen dos variantes principales: la hemorragia intracerebral —el sangrado se produce dentro del propio tejido cerebral— y la hemorragia subaracnoidea, en la que la sangre se acumula entre el cerebro y la superficie que lo recubre.
Según la American Stroke Association, ambos tipos pueden provocar una rápida pérdida de funciones cerebrales y requieren atención médica inmediata para minimizar el daño.
Principales causas y factores de riesgo
La hipertensión arterial crónica es la causa más frecuente de ACV hemorrágico. Según la Cleveland Clinic, “tener la presión arterial alta es el factor de riesgo más común para este tipo de accidente cerebrovascular”. También pueden provocarlo los aneurismas cerebrales —zonas debilitadas en los vasos sanguíneos que pueden romperse—, las malformaciones arteriovenosas, traumatismos y el consumo de drogas como la cocaína.
Otras condiciones, como la acumulación de proteínas (amiloidosis cerebral) en las arterias del cerebro, incrementan el riesgo, sobre todo en adultos mayores. Las mujeres embarazadas o quienes han atravesado un parto reciente también presentan una mayor predisposición. El Hospital Universitario Austral también señala que mantener un peso adecuado, evitar el uso de drogas que aumenten la presión sanguínea, realizar actividad física y consumir más potasio (frutas y verduras) ayuda a reducir el riesgo.

Síntomas: las señales de alarma
El ACV hemorrágico suele aparecer sin aviso. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor de cabeza intenso y repentino, debilidad o parálisis en la cara, brazo o pierna —generalmente de un solo lado del cuerpo—, dificultad para hablar o entender, pérdida de equilibrio, problemas de visión y, en casos graves, pérdida de conciencia.
Expertos de MedlinePlus recomiendan recordar la prueba F.A.S.T. para identificar rápidamente un ACV: Face (rostro caído), Arm (falta de fuerza en un brazo), Speech (dificultad para hablar) y Time (actuar rápido). “Cada segundo cuenta para evitar daños permanentes o fatales”, resalta la Cleveland Clinic.
Diagnóstico y tratamiento inmediato
La rapidez en la atención es clave. El diagnóstico incluye un examen físico, revisión de antecedentes médicos y estudios por imágenes, como tomografía computarizada o resonancia magnética. Estas pruebas permiten localizar el sitio y la magnitud del sangrado.
Este tipo de episodio representa solo el 13% de los ataques cerebrales, pero suele ser más letal que otras variantes
El tratamiento tiene como objetivo detener el sangrado y reducir la presión en el cerebro. Puede implicar medicamentos, procedimientos para controlar la presión intracraneal y, en casos graves, cirugía. “El tratamiento puede implicar medicamentos o, en algunos casos, cirugía para detener el sangrado o aliviar la presión en el cerebro”, detalla MedlinePlus. Tras la emergencia, la rehabilitación ayuda a recuperar capacidades perdidas y a adaptarse a las secuelas.
Las consecuencias dependen de la zona del cerebro afectada y la velocidad con la que se reciba atención médica. Las secuelas pueden ser temporales o permanentes: debilidad o parálisis, problemas en el habla, alteraciones visuales, pérdida de memoria, dificultades emocionales y de conducta.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo más frecuente para estas hemorragias cerebrales (Imagen Ilustrativa)
Según elel sitio web oficial del Grupo de Neurociencias y Enfermedades Asociadas al Centro Médico (GENEA CM), “las secuelas temporales suelen mejorar con el tiempo y el tratamiento adecuado”, mientras que las permanentes se relacionan con daños irreversibles en el tejido cerebral. El proceso de rehabilitación puede extenderse por semanas o meses y requiere la participación de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y oftalmólogos.
Cómo prevenir un ACV hemorrágico
La mejor forma de evitar un accidente cerebrovascular hemorrágico es controlar los factores de riesgo. Mantener la presión arterial bajo control, evitar el consumo de tabaco y drogas, realizar actividad física regular, cuidar la alimentación y tratar enfermedades crónicas como la diabetes y el colesterol alto son medidas clave recomendadas por los expertos.
Las consultas médicas periódicas permiten identificar y tratar a tiempo condiciones que pueden derivar en un ACV. La American Stroke Association resalta: “La mejor manera de prevenir un accidente cerebrovascular es hacer cambios saludables en su estilo de vida para reducir el riesgo”.
El dolor de cabeza intenso, la parálisis en un lado del cuerpo y la dificultad para hablar son señales de alarma (Imagen Ilustrativa)
La muerte del Indio Solari
El fallecimiento de Indio Solari conmocionó a la escena musical argentina y puso en agenda la importancia de reconocer y atender a tiempo los síntomas de un ACV hemorrágico. Fuentes del caso confirmaron a este medio que la muerte ocurrió luego de que el cantante ingresara a la pileta interior climatizada de su domicilio. “Allí tuvo el ACV. Falleció en forma inmediata. No hubo ahogamiento”, indicaron desde la UFI N2 de Ituzaingó.
El icónico ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a sus 77 años (AFP)
Según la reconstrucción de la causa, el cantante fue hallado en el interior de la pileta por su cuidadora, quien, al llegar a la vivienda y no encontrarlo, se dirigió al patio. Junto a la esposa de Solari, retiraron el cuerpo del agua y solicitaron asistencia médica. Las maniobras de reanimación no tuvieron éxito, informaron las fuentes. Indicaron también que la lesión en la cabeza detectada habría ocurrido cuando su esposa y la empleada intentaron sacarlo de la pileta.
El informe preliminar de la autopsia concluye: “La causa de la muerte, a confirmar con pericias posteriores sobre las muestras extraídas, es no traumática por un accidente cerebrovascular hemorrágico”.









