La histórica cooperativa láctea SanCor, con sede en nuestra ciudad, dio este miércoles un paso decisivo en medio de una profunda crisis que traviesa desde hace años: presentó su propia solicitud de quiebra ante la justicia al reconocer que ya no puede hacer frente a sus compromisos financieros.
La presentación fue realizada al cierre de la jornada judicial, formulada ante el magistrado Marcelo Gelcich, que lleva su caso en Rafaela, en el marco del concurso preventivo iniciado en febrero de 2025 Esto marca un punto de inflexión para una empresa que durante décadas fue símbolo del cooperativismo productivo nacional y referente indiscutido del sector lácteo.
La empresa justificó que decidió avanzar hacia la quiebra porque el concurso preventivo dejó de ser una herramienta viable para salir de la crisis. Consideró que no logró recomponer su operación ni generar ingresos suficientes, enfrentó fuertes limitaciones para acceder al crédito y falta de capital de trabajo, mantuvo una estructura de costos difícil de sostener y acumuló más deudas, incluidas obligaciones salariales, fiscales y comerciales. A eso se sumó la presión de acreedores y la imposibilidad de presentar una propuesta de pago cumplible.

Una deuda millonaria y salarios impagos
El dato central que explica el desenlace es el nivel del endeudamiento. Según el proceso judicial de verificación de créditos, fueron analizados 1.519 acreedores sobre un total de 2.702 denunciados, dejando expuesto un pasivo que ronda los 120 millones de dólares. De ese monto, unos 90 millones corresponden a deuda en moneda extranjera, mientras que en pesos supera los 40.000 millones.
A esta situación financiera se suma una pesada deuda laboral. Desde el gremio Atilra denunciaron que la empresa adeuda hasta ocho meses de salarios, además de aguinaldos y aportes retenidos que nunca fueron transferidos ni a la obra social ni al sindicato.
La situación de los trabajadores se volvió uno de los ejes más delicados del proceso. Según el sindicato, en muchos casos la cobertura médica de empleados y sus familias se sostuvo gracias al fondo solidario gremial, ante la falta de aportes patronales. Ya en marzo de 2026, el propio gremio había impulsado un pedido de quiebra al considerar que la empresa se encontraba en un estado de “cesación de pagos e insolvencia generalizada”.
En paralelo, la capacidad operativa de SanCor se redujo drásticamente. De los casi 4 millones de litros diarios que llegó a procesar en sus mejores años, hoy la actividad se ubica por debajo de los 500.000 litros, con una operación mínima en comparación con la estructura que supo tener.
“Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra”, señaló anoche en una comunicación Atilra, firmada por Héctor Ponce, secretario general del sindicato, apenas comenzó a circular la novedad sobre la láctea.

Para el sindicato, si la Justicia dicta la quiebra esto “no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca SanCor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a Atilra elaboran”.









