El río Paraná mantiene una tendencia creciente y las últimas proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) estiman que podría alcanzar los 5,16 metros en el puerto de Santa Fe el 27 de octubre. El pronóstico, actualizado el 13 de octubre, encendió la atención de las autoridades ante el aumento de los caudales en distintos sectores de la cuenca.
Según los datos difundidos, el nivel registrado en el puerto santafesino era de 3,55 metros el miércoles 14 de octubre. Para el 20 de octubre, el organismo prevé una altura de 4,05 metros, mientras que para una semana después estima que podría superar los cinco metros.
La proyección contempla un rango de entre 4,70 y 5,50 metros para el 27 de octubre. El límite superior de esa estimación superaría el nivel de alerta establecido para la ciudad de Santa Fe.
Las lluvias, un factor determinante
El secretario de Recursos Hídricos de Santa Fe, Nicolás Mijich, explicó que las precipitaciones registradas en la cuenca alta y media del Paraná provocaron un aumento importante de los caudales de los ríos Paraná, Iguazú y Paraguay.
En algunos sectores se acumularon más de 300 milímetros de lluvia en un período corto, una situación que genera una onda de crecida que avanza hacia el sur y repercute en los niveles del río.
El funcionario advirtió que las proyecciones pueden modificarse en función de las nuevas precipitaciones, especialmente en el sur de Brasil, Paraguay y el norte argentino. Por ese motivo, los organismos técnicos mantienen el seguimiento de los caudales y actualizan sus estimaciones a medida que reciben nuevos datos.
Cuáles son los niveles de alerta y evacuación
En el puerto de Santa Fe, los niveles de referencia son de 5,30 metros para la alerta y 5,70 metros para la evacuación. La altura máxima alcanzada durante la crecida de 2016 fue de 6,61 metros.
La estimación central del INA para el 27 de octubre se ubica 14 centímetros por debajo del nivel de alerta. Sin embargo, el extremo superior del rango previsto llegaría a los 5,50 metros, por encima de esa referencia.
Las autoridades remarcan que se trata de pronósticos y que la evolución dependerá del comportamiento de las lluvias y de los aportes de los distintos afluentes.
Seguimiento y prevención ante la creciente
La Provincia mantiene el monitoreo de la situación junto con el Instituto Nacional del Agua y otros organismos técnicos. Además, trabaja con Protección Civil, municipios y comunas en la planificación de posibles contingencias.
Entre las tareas mencionadas por el Gobierno provincial se encuentran la limpieza de canales, el mantenimiento de defensas, la recuperación de estaciones de bombeo y la preparación de equipos para responder ante eventuales emergencias.
Las estaciones de bombeo cumplen un papel importante cuando el nivel del río dificulta la evacuación del agua de lluvia acumulada dentro de las ciudades.
Por el momento, la evolución del Paraná estará condicionada por las precipitaciones que se registren en los próximos días y por el caudal que llegue desde aguas arriba. Las nuevas mediciones permitirán determinar si se mantienen las proyecciones actuales o si es necesario ajustar los pronósticos.
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