Cuando el martes por la tarde Débora Pérez Volpin manifestó sus primeras complicaciones respiratorias, en el quirófano donde le estaban practicando la endoscopía había tan sólo tres personas: la anestesista, el gastroenterólogo y un enfermero. Sobre ellos se posó la Justicia para iniciar la investigación.
Según revelaron fuentes del caso a Infobae, la autopsia no habría determinado problemas en la dosis de la anestesia, aunque sí "múltiples cortes y perforaciones en el estómago y el esófago" que les produjeron una mediastinitis que afectó todos los órganos, entre el tórax y los pulmones.
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