En Argentina hay 3.000 nuevos casos cada año y se producen 1.800 muertes a causa de esta enfermedad. Diferentes estudios muestran que el más del 80% de las mujeres no conoce las causas del cáncer cérvico-uterino y el 33% no sabe cómo se previene. Este alto nivel de desinformación colabora para que prevalezca la enfermedad.
El cáncer cérvico-uterino, uno de los de mayor incidencia en nuestro país, es una enfermedad que se produce cuando las células comienzan a sufrir transformaciones o alteraciones conocidas como “lesiones”.
Este tipo de cáncer es causado por el Virus de Papiloma Humano (VPH), que se transmite por contacto sexual. En la mayoría de los casos, el virus desaparece solo, sin causar ninguna manifestación o síntoma en el cuerpo. Solo en una pequeña proporción de casos, alrededor del 5%, el virus puede tornarse persistente, pudiendo estas lesiones con el tiempo convertirse en cáncer, aunque eso no significa que tener VPH no implique padecer cáncer.
Las lesiones precancerosas y el cáncer en sus estadios tempranos, que puede hacerse presente, inclusive, en mujeres jóvenes, generalmente no producen síntomas, pudiendo pasar hasta 10 años antes de que las lesiones precancerosas se conviertan en cáncer. Es por este motivo que resulta fundamental la acción preventiva. Hay tres formas de hacerlo:
– Vacuna del VPH: Previene la infección de estos virus que causan aproximadamente el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero. La vacuna es gratuita y obligatoria en todo el país para las niñas de 11 años. Son necesarias 3 dosis para conseguir la máxima protección.
– Test de Papanicolaou (PAP): Es una manera sencilla y efectiva de prevenir el cáncer cérvico-uterino. Permite detectar células anormales asociadas a lesiones precursoras de cáncer, que al ser tratadas no evolucionarían. Se recomienda que se realicen el PAP las mujeres a partir de los 25 años. Si durante 2 años seguidos el PAP da negativo, se puede espaciar a 3 años.
– Test de VPH: Este recurso posibilita detectar la presencia de ADN de VPH de ‘alto riesgo oncogénico’ en las células del cuello del útero; ello significa la posibilidad de controlar el desarrollo de las lesiones, incluso antes de que se produzcan.
Se estima que en nuestro país cada año hay 3.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y se producen 1.800 muertes a causa de esta enfermedad. Según una encuesta del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) sobre 1.200 mujeres, el 85% no conoce las causas del cáncer cérvico-uterino y el 33% no sabe cómo se previene. Este alto nivel de desinformación colabora para que prevalezca la enfermedad. Es por eso que se considera al cáncer de cuello de útero el tumor que refleja con mayor crudeza la desigualdad social en salud.
Fuente: alexanderfleming.org