Un alto porcentaje de trabajadores continúan expuestos al humo del tabaco ajeno. En Argentina, 6.000 personas que no fuman, mueren cada año por este motivo. La medida más efectiva para proteger la salud es la implementación de ambientes 100% libres de humo.
Un relevamiento, realizado en septiembre de 2014 por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina), reflejó que las violaciones a la ley en los espacios laborales son muy frecuentes, especialmente en el sector público, donde el 49% de los trabajadores afirmó estar expuesto al humo de tabaco ajeno.
Esta situación implica una discriminación hacia los trabajadores ya que no están protegidos ni están garantizadas sus condiciones de seguridad laboral y deben desarrollar sus tareas en un ambiente contaminado por más de 7 mil sustancias químicas presentes en el humo de tabaco (al menos 70 de ellas son cancerígenas, como el benceno o el arsénico).
El estudio muestra que 6 de cada 10 personas están expuestas al humo de tabaco ajeno en lugares cerrados de acceso público como bares, restaurantes, salas de juego, edificios públicos, universidades, escuelas, etc., y que la exposición es mayor en los jóvenes menores de 30 años (68%) que en los mayores de esa edad (58%).
En Argentina, 6.000 personas que no fuman mueren cada año como consecuencia de la exposición al humo de tabaco ajeno. Esta exposición aumenta un 30% el riesgo de sufrir infarto de miocardio, más de un 20% el riesgo de sufrir cáncer de pulmón y hasta un 70% el riesgo de cáncer de mama en mujeres jóvenes, entre otros daños. En consecuencia, no hay ningún nivel seguro de exposición al aire contaminado por humo de tabaco. Por eso, la medida más efectiva para proteger la salud es la implementación de ambientes cerrados 100% libres de humo de tabaco.
F.F.
Fuente: FIC Argentina.