En la noche de este martes, una instructora de baile asentó una denuncia en la Comisaría Tercera de nuestra ciudad. ¿La razón? El robo de una consola de música.
Sus clases se desarrollan los martes y jueves de 19:30 a 20:30 horas.
El pasado jueves, tras el encuentro con las alumnas, la femenina dejó la consola quedó guardada en la cocina de la sede vecinal. Nunca imaginó la desagradable sorpresa que se llevaría.
Cuando ayer se disponía a empezar la clase, fue a buscar el aparto, pero ya no estaba. Solamente se encontraban los parlantes. Lo extraño es que no había ninguna puerta forzada.
Se estima que el robo fue perpetrado entre el viernes 25 y el lunes 28.









